Manejo e importancia del fosforo en los hortícolas

Le ofreceremos los conocimientos para la fertilización de distintas verduras
Ing. María Elena Camozzi
Proyecto Fertilizar INTA Pergamino

Los cultivos hortícolas difieren grandemente en sus requerimientos nutricionales, así como en sus patrones de absorción a través del ciclo de crecimiento. El P es demandado en mayor proporción en las etapas iniciales de desarrollo. Este nutriente tiene algunos problemas de movilidad en el suelo, por lo que se recomienda hacer una fertilización de fondo con una parte importante de P y completar su fertilización a lo largo del ciclo. Los requerimientos de P, al igual que los demás nutrientes, dependen de las condiciones de crecimiento, variedad, densidad de siembra y rendimiento esperado, entre otros factores. En las hortalizas, al igual que en la mayoría de los cultivos, la cantidad requerida de P es baja, cuando se la compara con otros macronutrientes (Tabla 1). 

Tabla 1. Absorción total de N, P2O5 y K2O en algunos cultivos hortícolas(Bar-Yosef, 1991)

Cultivo Rendimiento esperado Absorción total (kg /ha)
tn/ha N P2O5 K2O
Tomate industria 50 120 40 220
Tomate fresco 90 350 80 500
Pepino 50 170 130 270
Pimiento 35-50 250 55 350
Berengena 30 190 60 270
Cebolla 40 160 75 215
Cebolla verdeo 35-40 270 75 250
Lechuga 40 150 50 190
Papas 55-75 250 60-80 240-330
Repollo bruselas 19 200 160 170
Chauchas 20 130 21 95
Zanahoria 80 170 75 230
Hinojo 80 200 155 240
Melón 40 180 35 400
Sandía 50 100 30 170
Maíz dulce 28 240 90 390

Tabla 2: Evolución de la absorción relativa diaria de nutrientes en melón (Castellanos, 1997)

Duración Relación
(días) Estadío fenológico N-P2O5-K2O
21-28 Enraizamiento y desarrollo vegetativo 1-1-1
7-14 Floración y cuajado del fruto 2-1-3
21-28 Crecimiento del fruto 2-1-3
10-18 Maduración a primera cosecha 2-1-4
40-52 Cosecha hasta el final 2-1-4

  

Movilidad del P en el suelo

La movilidad del P en el suelo, se ve restringida debido a la retención (adsorción) ejercida por los óxidos y las arcillas. El P aplicado por fertirrigación no se desplaza en el suelo más allá de 20 a 30 cm del punto de aplicación dependiendo del tipo de suelo. Al aplicarlo con el riego, por ejemplo por goteo, su desplazamiento en el suelo es mayor que en cualquier otro sistema de aplicación debido que al aumentar su concentración se sobrepasa la capacidad de fijación del suelo. La aplicación continua de fosfatos a través del agua de riego, demostró ser superior que la fertilización como aplicación directa. La frecuencia de aplicación del P en el agua de riego, reduce el tiempo en que el P permanece en el suelo y la concentración del P en la solución del suelo entre dos fertilizaciones sucesivas es considerablemente más alta que la esperada. El P que sale del emisor (gotero), se mueve en forma soluble con el agua hasta que comienza a reaccionar con el suelo. Mientras los sitios de reacción en el suelo estén saturados con P, este P se mueve junto con el agua, hacia los sitios no saturados.

Fertirrigación

La utilización del riego por goteo para aplicar fertilizantes fosfatados, permite la ubicación del fertilizante directamente en la zona radicular, durante períodos críticos de demanda de nutrientes. Una menor cantidad de P es requerida para lograr una concentración suficiente de P en los tejidos y rendimientos equivalentes. En los cultivos bajo riego por goteo, la mayoría de las raíces están ubicadas en la zona de humedecimiento, por lo tanto el P es colocado en la región del suelo con mayor densidad de raíces. Como solo se fertirriega una parte del volúmen de suelo al rededor de cada planta, la absorción de P por las raíces en la zona fertilizada debe ser alta para compensar la menor nutrición de las raíces en la zona no fertirrigada. De todos modos, las raíces proliferan en zonas con altas concentraciones de P (y agua), y una pequeña porción del sistema radicular puede abastecerse de los nutrientes que necesita toda la planta.

Entonces…qué fuentes fosfatadas conviene utilizar?

El P es el elemento de más difícil aplicación con fertirriego. Además de su baja solubilidad existe el peligro de precipitación al reaccionar con el calcio. Aún utilizando aguas que no sean cálcicas, en los terrenos con alto contenido de calcáreo se presenta el mismo problema, el P precipita o es adsorbido en el suelo y no es aprovechable por las raíces.

Cuando se elige la fuente de fertilizante fosfatado para fertirrigación, se debe tener la precaución de evitar que se formen los precipitados de P-Ca y P-Mg en las tuberías y emisores. La formación de estos precipitados se puede evitar manteniendo el pH bajo como para que las sales permanezcan solubles. Esto se logra utilizando una fuente de P ácida, por ejemplo, ácido ortofosfórico (H3PO4), ureafosfato (UP) o fosfato monoamónico (NH4H2PO4). Recordemos que las sales monovalentes de Ca y Mg (H2PO4-) son más solubles que las bivalentes (HPO42-). El ácido fosfórico se utiliza en forma efectiva como fuente de P en riego por goteo y permite incrementar la absorción de P durante los estadíos tempranos de crecimiento. La ureafosfato, tiene ventajas respecto al ácido fosfórico, dado su más fácil manipuleo y al no requerir precauciones especiales para su aplicación.

Manejo de la fertilización en algunas especies hortícolas

 

Lechuga: Para la producción en invernáculo de 60 a 65 tn/ha de lechuga se requieren entre 30 y 65 kg/ha de P2O5. En suelos sin antecedentes hortícolas el nivel de P inicial puede no ser suficiente para iniciar el cultivo de lechuga y provoca rechazo en su crecimiento. El nivel inicial para lechuga debe ser de entre 50 y 60 ppm. de P evaluado por el método de Bray Kurtz 1.

 

Cebolla: La cebolla responde bien en suelos con moderados a bajos contenidos de P en el suelo. Las cantidades empleadas son de 70 a 90 kg/ha de P2O5. Las fuentes comúnmente empleadas son superfosfato triple o fosfato diamónico. El momento de aplicación es generalmente en pretrasplante o en presiembra. La aplicación recomendada es en bandas a unos 5 cm por debajo de la línea de plantación o de siembra.

 

Ajo: El ajo blanco es muy sensible a niveles bajos de P en el suelo y menos eficiente en su extracción. En suelos muy pobres (menos de 3,5 ppm de P) se logran respuesta significativa a la fertilización fosfatada. En cultivos de ajo colorado, no se ha encontrado una respuesta a la fertilización con este elemento.

 

Tomate industria: Si bien las extracciones de P son de escasa magnitud, el cultivo requiere alta disponibilidad de P en el suelo para su normal crecimiento. Si las temperaturas primaverales son bajas, la necesidad de este nutriente es mayor. La cantidad de P a agregar dependerá de los contenidos en el suelo y del material genético empleado. En general, los cultivares de polinización abierta presentan menores requerimientos de fertilización que los híbridos que tienen un mayor potencial de producción.

 

Pimiento: En general no se detectan respuestas al agregado de P. Se puede realizar una pequeña incorporación de restitución de P en forma de fosfato diamónico en la primera fertilización, sin superar los 100 kg/ha de fertilizante. Cantidades mayores no son aconsejables ya que no se logran aumentos significativos en la producción de frutos.